Imprenta rapida madrid

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El impresor Juan Párix sacó por primera vez de la prensa el Sinodal de Aguilafuente, impreso a partir del manuscrito Códex canónum en el que se recogen las actas sinodales del sínodo diocesano convocado por el obispo Juan Arias Dávila en Aguilafuente (Segovia) entre el 1 y el 10 de junio de 1472. A partir de esta fecha nació una nueva profesión: la de impresor, éstos tendieron a instalar sus imprentas en los centros de comercio debido a que allí: existía el capital necesario para establecer las imprentas, el alto valor del papel, la lenta recuperación de la inversión, y la mejor distribución de sus obras. Durante el siglo XVI la tipografía española fue a menor ritmo que la tendencia generalizada en otros países europeos.
España tiene el honor de haber tenido la primera fábrica de papel de Europa, pero ya en el siglo XVI los centros más importantes de la industria papelera estaban en Francia e Italia. En este siglo había aparecido en el mercado español el papel italiano de mucho mejor calidad y que poco a poco fue reemplazando al español. Uno de los artículos exportadores de Francia hacia España en el siglo XVI era el papel, debido a que su calidad le hacía más adecuado para la impresión de misales, mientras que el papel elaborado en españa se utilizaba para libros más baratos.
Imprenta incunable en la Corona de Castilla
Durante la segunda mitad del siglo XV en la biblioteca de los humanistas españoles se inventariaron libros “de molde” procedentes de Italia o de Alemania junto a los libros “de mano”. Parece claro que los libros impresos eran conocidos en España antes de la introducción de la imprenta. Sin embargo, son pocos los datos que se tienen respecto a la fecha exacta de la introducción en España del arte de la imprenta, cuál fue el lugar donde se instaló el primer taller y quién su impresor. Esta falta de claridad se debe en parte a los pocos documentos encontrados en los archivos sobre los primeros impresores y sobre todo a la falta de colofones explícitos en los primeros libros. La imprenta se introdujo en la Península por maestros alemanes. Los primeros incunables fueron compuestos con variedad de tipos romanos y después góticos, predominando sobre el latín los textos en lenguas vernáculas -castellanos, catalán y valenciano-. Gran parte de los primeros impresores fueron ambulantes y se instalaban donde había probabilidades de encontrar trabajo, creando sociedades o firmando contratos por unos años. Debido a los pocos utensilios y caracteres necesarios para esta profesión, se trasladaban de una ciudad a otra con relativa facilidad, como claramente se desprende de la fecha de los libros impresos por un mismo impresor durante un breve período en localidades diferentes. Al finalizar el siglo XV había en España más de treinta talleres de impresión repartidos en ciudades, monasterios y pueblos pequeños: Segovia, Valencia, Zaragoza, Barcelona,Sevilla, Salamanca, Valladolid, Zamora, Burgos,Toledo, Guadalajara, Pamplona, Granada, Palma de Mallorca, Murcia, Mondoñedo, Tarragona, Santiago de Compostela, Coria, Gerona, Tortosa, Huete, Hijar, Montalbán, Montserrat y San Cugat.
En Madrid, tal y como la conocemos actualmente no existieron industrias relacionadas con la imprenta hasta el segundo tercio del siglo XVI.
Imprenta en Segovia
A finales del siglo XV la ciudad de Segovia reunía condiciones propicias para el establecimiento de la imprenta: reinaba Enrique IV, era el centro político, estudio general, contaba con cierto desarrollo industrial, tenía una casa de la moneda entre los edificios oficales y sobre todo tenía un obispo muy interesado en los temas humanísticos (Juan Arias Dávila). El obispo muy probablemente conoció en Roma a Juan Párix y le invitó a instalarse en Segovia. El primer trabajo de imprenta encargado a Juan Párix fue el Sinodal de Aguilafuente y posteriormente, entre 1474 y 1475, imprimió otros siete libros de carácter jurídico-canónico. Se menciona que el total de obras de Párix en España fue de ocho, existe la posibilidad de que existiese un noveno libro2 impreso del autor Pedro Osma pero como era perseguido por la Inquisición es muy posible que su obra fuera quemada en 1475.
Los trabajos de Juan Párix en esta etapa muestran unas características similares a los de las imprentas romanas y los libros conservados en la catedral de Segovia presentan una encuadernación en piel de estilo mudéjar muy interesante. Parix abandonó Segovia en 1474 y un año después ya imprime en Toulouse ciudad donde se instala definitivamente, tras esta experiencia impresora Segovia tardó casi un siglo en tener otra imprenta.
JUAN PARIS DE HEIDELBERG
La primera obra impresa en España fue el Sinodal de Aguilafuente(Madrid), conservada en la Catedral de Segovia. Contiene las constituciones aprobadas en un sínodo celebrado en la iglesia de Santa María de Aguilafuente los primeros días del mes de junio de 1472, presidido por el Obispo Don Juan Arias Dávila, para recordar a los clérigos sus obligaciones y evitar que se mezclaran en las contiendas civiles y sembraran guerra y discordia los que debían ser árbitros de la paz. En un volumen de 48 hojas en 4.º, sin indicación de lugar, nombre de impresor ni fecha e impreso con tipografía romada de aspecto primitivo. Con toda probabilidad se imprimió en Segovia en ese mismo año. Las características tipográficas y de impresión lo relacionan con un grupo de siete libros en cinco de los cuales aparece al final, destacado del texto, el nombre del impresor: “Magister Ihoannes Parix de Heidelberg”.
Imprenta en Burgos
Según un acta del Cabildo metropolitano de Santiago de Compostela, del 17 de junio de 1483, en esa fecha ya había impresores en Burgos, aunque no nos haya quedado constancia material de sus trabajos. Se trata de Juan de Bobadilla, vecino de Burgos, y Álvaro de Castro, vecino de Villasandino, «maestros en hacer breviarios y escrituras de molde», que se habían comprometido, según la mencionada acta, a entregar al Cabildo 120 breviarios, escritos en papel, iluminados y encuadernados. No existen otros datos que avalen si los mencionados impresores burgaleses llegaron a cumplir el trabajo.3
La obra de Fadrique de Basilea es considerada una de las primeras imprentas ubicadas Burgos por esa época citaremos: Cárcel de Amor de Diego de San Pedro, de la que se hicieron tres ediciones en Burgos, la primera en 1496 también se realizó en esta imprenta la primera edición de "La Celestina" de Fernando de Rojas en 1499. En 1520 se imprimió la '´'Égloga trobada de Juan del Encina, farsa estrenada el 6 de enero de 1512 en presencia del papa en el palacio del cardenal Arborea, pese a lo cual, y por parodiar el oficio de difuntos figura en el índice de libros prohibidos de 1539. El Tratado de Amores de Arnalte de Lucenda de Nicolás Núñez, tratado dedicado a las damas de la reina Isabel la Católica que imprimieron en sucesivas ediciones Fadrique de Basilea y su yerno, Alonso de Melgar. El 26 de julio de 1519 ve la luz: Historia de la linda Magalona, hija del rey de Nápoles y del esforzado caballero Pierres de Provencia.
Fadrique de Basilea ejerció como impresor en Burgos durante 30 años, siendo su época más fructífera entre 1485 y 1500, periodo en el que imprimió 75 libros. En total, este impresor editó en Burgos 91 libros. Trabajó hasta 1517 en Burgos. Tuvo una hija, Isabel, que falleció en Salamanca en 1575, que se casó con uno de sus oficiales, Alonso de Melgar, continuando ambos la labor del padre. Otro de sus discípulos fue Juan de Burgos.
La imprenta en Sevilla
Uno de los más importantes impresores sevillanos fue Jacobo Cromberger, iniciador de la dinastía de impresores sevillanos, a comienzos del siglo XVI era también un comerciante. Sevilla era una buena ciudad y era muy importante la existencia de catedrales ya que encargaban grandes ediciones de obras litúrgicas. “Hay constancia de unas 300 ediciones realizadas en Sevilla desde 1501 hasta 1520, mientras que sólo se hicieron 39 en Lisboa”.1 Durante la vida de Cromberger desde 1504 hasta 1528 dominó la industria de tal forma que cerca de los dos tercios de los libros impresos en Sevilla salían de su imprenta. Esto se sabe gracias a que las obras de Jacobo llevaban su firma característica: In magistri Petri Hispani Logicam indagatio. En 1512 vendió algunos pliegos elaborados con grabados de madera así como 2000 “cartyllas de enseñar a leer” a una expedición franciscana que partió para evangelizar a los indios del Caribe. Que se sepa este es el primer contacto con las Indias que se le conoce (y el primero conocido entre un impresor y el Nuevo Mundo).
La Imprenta en Valencia
Se instaló una de las primeras imprentas de España, la de Jacobo Vitzlán, comerciante alemán que representaba a la familia de los Ravensburg. De su taller se hizo cargo el maestro impresor Lamberto Palmart de la que en el año 1474 (dos años después de Juan Párix) se imprimió uno de los primeros incunables españoles «Les Trobes en lahors de la Verge Maria» (considerado como el primer libro literario impreso en España)en valenciano. Lambert Palmart publicó más de una docena de obras hasta 1493, año en que vendió su negocio. Entre sus autores figuran Aristóteles, Salustio, Mela, Esopo y Jiménez. También publicó una Biblia en colaboración con Alonso Fernández de Córdoba, platero y maestro impresor.
La tradición de la imprenta pronto llegaría a crecer debido a que diversos impresores de origen alemán se fueron instalando en esta ciudad, en la que existe una larga tradición de elaboración de papel, introducida por los árabes (molinos árabes de Játiva).
Este auge en la industria impresora así como el gran crecimiento socio-cultural, desarrollan un momento de especial esplendor del Reino de Valencia, así como el nacimiento del Siglo de Oro Valenciano
A finales del siglo XV y principios del XVI en la ciudad de Valencia convivían impresores, encuadernadores, curtidores e ilustradores, todos ellos alcanzaron fama y prestigio. en Valencia se imprimió el primer incunable fechado, el Comprehensorium, con colofón del 25 de febrero de 1475, pero sin impresor conocido. Y en el año 1477 la Tertia pars Summa Theologica considerado el primer incunable con todos los datos completos (impresor y fecha).
La imprenta en las comarcas de Galicia
El librero Geraldo del Sol e impresor y Agustín de Paz son algunos ejemplos de los primeros impresores y tratantes de libros en la parte norte de España.
La imprenta en las Baleares
La primera imprenta fue instalada en la localidad de Valldemosa por Nicolás Calafat en 1485 y no duró mucho tiempo. En 1540 Fernando de Villaroel instaló otra más moderna y eficaz, a partir de lo cual surgieron otras pequeñas imprentas hasta que en 1570 se otorgó un monopolio a Antoni Bellver y Gabriel Garbí para libros Gramática latina. En 1580 Gabriel Guasp inició una tradición empresarial que ha durado hasta nuestros días.
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